Esta es una frase que me encanta utilizar para describir comportamientos y actuaciones de multitud de personas que están a nuestro alrededor, y a los que la interpretación del poder les tiene totalmente corrompidos. Quiero pensar que son una minoría, pero he de reconocer que hay días que tengo la sensación contraria…

tuerto

Quien me conozca sabrá de sobras que soy una persona muy tranquila, pero a la vez muy inquieta. Me encanta iniciar muchas cosas, probar novedades, intentar mejorar cosas que no funcionan demasiado bien, en fin, lo que los últimos años se llama innovación. Supongo que dentro de mi soy un inconformista, y por eso he estado pocos años haciendo las mismas cosas, siempre he querido reformar procedimientos, cambiar formas de hacer poco eficientes, y así con todo. Eso explica también que no me conformara con acabar la carrera, y me metiera con la Licenciatura, y después con el máster, y ya tengo en mente otras cosas…

A lo largo de mi trayectoria profesional he intentado siempre tener las puertas y las ventanas abiertas, escuchar de forma activa a las personas que tenía a mi alrededor, intentar empatizar con ellas, entender el por qué me decían las cosas que me decían. Muchas veces estas cosas no eran fáciles de oír, porque me estaban diciendo que me estaba equivocando. Escuchar halagos siempre gusta, pero de esas ocasiones pocos aprendizajes se extraen. Tengo la suerte de tener a mi lado a una persona muy crítica, que siempre intenta decirme lo que no hago bien (y además le encanta hacerlo), y siempre he entendido que eso me aporta una riqueza enorme.

Por otro lado, siempre he visto cerca de mi otras personas que han intentado rodearse de personas poco críticas, que no les suponían una amenaza real, en el sentido de no llegar a ser más brillantes que él o ella. Se trataba de un quid pro quo en toda regla, en el sentido que esa persona se rodea de personas que le hacen ensalzar su figura, a cambio de protección o de posiciones o tareas cómodas. Y he de decir que es un método que en muchísimas ocasiones funciona, porque lo que esas personas consiguen es tener un equipo de trabajo dedicado a hacer su trabajo, mientras que ellos se pueden dedicar a hacer las labores de marketing, es decir, comunicar lo buenas que son y lo necesarios que resultan. Para mi es muy triste ver estos comportamientos, pero leñe, funciona!!!! A esta forma de liderar yo le llamo la de los Machos Alfa.

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Machos Alfa en plena acción

Hace unos meses pusimos en marcha una nueva metodología en mi equipo de trabajo. Me resultaba emocionante hacer cambios dentro de una organización en la hasta hace poco la cultura empresarial penalizaba estos comporamientos, y además, el equipo estaba tan motivado como yo, o más! Las primeras semanas fueron de mucha ilusión, pero cuando pasaron un par de meses veíamos que algo no estaba funcionando. Y en una de las reuniones que esta metodología incorpora, unos de los miembros del equipo me dijo el por qué no estaba funcionando. Y fue muy claro: el problema era yo, o mejor dicho, que lo que se suponía que tenía que hacer mi rol, no lo estaba haciendo bien. ¡Ostras! ¿Qué podía hacer? Me estaba diciendo delante de todo el equipo que el problema era yo…

Antes de explicaros lo que hice, ¿os podéis imaginar cual sería la reacción en el equipo de los Machos Alfa? Sangre… mucha sangre…

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No molestéis a los machos alfa…

Evidentemente, mi reacción fue mucho más limpia. En efecto, quien me dijo lo que me dijo, tenía razón, y así se lo hice saber. Tomé nota de lo que me estaba diciendo, y animé al resto del equipo a actuar de la misma manera. En las siguientes semanas los resultados fueron mejorando, no sólo porque yo hice mejor mis deberes, sino porque entre todos fuimos aportando observaciones que en muchos casos nos hacían mejorar nuestra forma de trabajar.

Uno de los elementos clave que hay que tener en cuenta, es que el equipo de trabajo debe estar totalmente alineado con esta forma de proceder, ya que lo que estamos haciendo es establecer un círculo de confianza en el que podemos criticarnos de una forma constructiva, pero porque sabemos que lo hacemos para conseguir un objetivo compartido. Y eso es algo espectacular.

equipo

Con este ejemplo, lo que quiero poner de manifiesto es que el camino más fácil no siempre es el mejor, y que en mi caso prefiero estar rodeado de personas mejores que yo, porque eso me va a hacer progresar y ser cada día mejor, y hacer que en equipo se evolucione de una forma espectacular. Lamentablemente, esta forma de proceder acostumbra a dar resultados a medio y largo plazo, mientras que el otro método es efectivo en el corto, pero al final uno debe decidir, sobre todo de acuerdo con sus valores.

¿Con quien te identificas? Lo bueno de todo esto es que estás a tiempo de ser de una escuela o de otra.

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